Centrémonos en China, un gigante territorial, demográfico, económico y tecnológico. Su principal esfuerzo de influencia geo-política es la llamada “ruta de la seda” y “el collar de perlas” que son diversas rutas terrestres y marítimas hacia Occidente: Asia Central/Medio Oriente/Europa/ Mediterráneo/África Oriental y Norte de África, en paralelo una ruta marítima Indo-Pacífica y que llega al Mediterráneo y Atlántico. Como ruta comercial es necesaria e importante para muchos países, pero con un potencial militar estratégico “peligroso” para muchos y no solo Estados Unidos. Este proyecto es costoso y de largo plazo y va a generar muchas resistencias y conflictos regionales y locales y allí es donde se pone a prueba la fortaleza norteamericana y las debilidades chinas. Si China pierde impulso económico o se “enreda” en conflictos bélicos locales, en la “ruta” de China hay muchos obstáculos que se irían potenciando en la medida que se perciba al coloso asiático en amenaza o peligro real. Taiwan/Japon/Corea del Sur/Sudeste Asiático/Australia/India/y la propia presencia física y marítima de Inglaterra/Francia/Estados Unidos.
En las rutas terrestres hay otros países no muy amigos de los Chinos; Destacan India, Vietnam, Rusia, Turquía y los europeos. Todos “amigos” para comerciar, pero pocos amigos en el aspecto militar y de subordinación a los intereses chinos dominantes. El otro aspecto, a mi juicio vital, es la decisión estadounidense de entender la amenaza-china y actuar ofensivamente y de manera beligerante. Hemos pasado a la etapa, como en el ajedrez, “pieza por pieza”. La primera prueba, realmente directa entre ambas potencias, es Taiwán. Para los Chinos, es de “ellos” y se han dado plazo para lograrlo el 2049, primer centenario de la revolución comunista. El comercio mundial, en un 90% es acuático y China todavía no controla ni siquiera el llamado “Mar de China”, de allí la importancia estratégica de la “ruta de la seda” para ir creando una comunicación continental alterna, por cierto, muy costosa y compleja, pasa por demasiados países e implica y compromete multiplicidad de intereses de todo tipo: Carreteras, vías férreas, puertos, aeropuertos, etc. Un ejemplo de lo complicado es el pre-acuerdo con Italia para alquilarles el puerto de Trieste, para acceder al Mediterráneo. Italia presionada, ya anunció que rescinde el compromiso. En Europa, China intenta abrirse paso comercialmente, pero ya empieza a inquietar a algunos, a Rusia incluida. Como a toda potencia, se le teme a la larga y nadie la quiere muy cerca.